Esta tesis analiza la representación legislativa de las juventudes en el Congreso de Baja California durante las legislaturas XIX a XXIV (2007-2024). El marco teórico en que se apoyó el presente estudio integra la tipología de representación de Hanna Pitkin (descriptiva y sustantiva), la ciudadanía diferenciada de Iris Marion Young y la perspectiva constructivista de Michael Saward. Se empleó un diseño metodológico mixto, descriptivo-explicativo, que combinó el análisis de contenido de 80 acciones legislativas orientadas a la juventud, con la construcción de un diagnóstico sociodemográfico propio a partir de fuentes primarias (Censos, ENOE, estadísticas de salud) y secundarias (Planes Estatales de Desarrollo), y la aplicación de un Índice de Respuesta Legislativa Juvenil (IRLJ) para medir la congruencia entre las necesidades sociales y la agenda legislativa. Los hallazgos revelan tres grandes contradicciones: primero, una brecha persistente entre el peso demográfico juvenil (≈30%) y su presencia en los escaños (0% a 12%); segundo, una evolución en el discurso que transita de paradigmas tutelares hacia un reconocimiento de la diversidad y la ciudadanía juvenil; y tercero, una asimetría marcada entre una agenda legislativa centrada en la participación política y una crisis de salud mental, violencia de género y precariedad laboral. Se concluye que el Congreso ha sido más eficaz para otorgar "voz" a los jóvenes mediante mecanismos institucionales que para garantizar su bienestar material, lo que evidencia una brecha entre la representación formal y la sustantiva.
This thesis analyzes the legislative representation of young people in the Baja California Congress during the 19th through 24th legislative sessions (2007–2024). The theoretical framework underlying this study integrates Hanna Pitkin’s typology of representation (descriptive and substantive), Iris Marion Young’s concept of differentiated citizenship, and Michael Saward’s constructivist perspective. A mixed-methods, descriptive-explanatory, design was employed, combining content analysis of 80 youth-oriented legislative actions with the development of an original sociodemographic assessment based on primary sources (censuses, ENOE, health statistics) and secondary sources (State Development Plans), as well as the use of a Youth Legislative Response Index (IRLJ) to measure the alignment between social needs and the legislative agenda. The results reveal three major contradictions: first, a persistent gap between the demographic weight of young people (≈30%) and their representation in legislative positions (between 0% and 12%); second, an evolution in discourse shifting from paternalistic paradigms toward a recognition of diversity and youth citizenship; and, third, a marked asymmetry between a legislative agenda focused on political participation and a crisis involving mental health, gender-based violence, and low-quality working conditions. It is concluded that Congress has been more effective at giving young people a “voice” through institutional mechanisms than at ensuring their material well-being.