En la década de los años setenta, las contrasexualidades, en México y el mundo, comenzaron a tener mayor visibilidad. El ejercicio de su sexualidad no heteronormativa como parte de su identidad, las llevaron a irrumpir en el régimen patriarcal. Esa cohorte de juventudes contrasexuales que salieron del clóset ha envejecido y con ello su visibilidad en los espacios LGBTIQ+ no tiene la misma impronta que las nuevas generaciones. Por eso, este trabajo de investigación tiene como objetivo analizar y comprender los procesos por los cuales las vejeces contrasexuales configuran sus gerontoespacios en Tijuana para ejercer su sexualidad y socializar. Los diálogos interdisciplinarios entre los estudios culturales, la geografía humana, la teoría queer y los estudios del envejecimiento convergen en el análisis del cuerpo y la corporeidad como ejes transversales, donde se concatenan tiempos, espacios, sexualidad y vejez, que deviene en la configuración de gerontoespacios. Metodológicamente, esta investigación está sustentada en el Paradigma del Curso de Vida, el cual coloca al sujetx en perspectiva con su trayectoria de vida y las diferentes escalas espaciotemporales donde cobra sentido cada una de sus etapas de desarrollo. Los hallazgos más importantes apuntan a que el cuerpo contrasexual geronte se politiza para desterritorializarse del sistema heteropatriarcal y edadista. En segundo lugar, las contrasexualidades despliegan múltiples posibilidades de ejercer el placer, yendo más allá de la genitalización del cuerpo. En tercer lugar, desde lugares más cotidianos, como la casa o el vecindario, las contrasexualidades gerontas siguen subvirtiendo el régimen hegemónico. Y finalmente, con ello, las vejeces contrasexuales no vuelven al clóset, quizá no estén completamente en el foco de la cultura efebocentrista y adultocentrista LGBTIQ+, pero sus nuevas formas de habitar el mundo amplían los horizontes de la evolución de la sociabilidad a través del curso de vida.
In the 1970s, in Mexico and the world, countersexualities came out into the public space to claim their non-heteronormative sexuality and demand their rights. Now, that cohort of countersexual youth who came out of the closet has aged and with it their visibility in LGBTIQ+ spaces; this group does not have the same imprint as the new generations. Therefore, this research aims to analyze and understand the processes by which countersexual old people configure their gerontospaces in Tijuana to exercise their sexuality, and socialize. The interdisciplinary dialogues between cultural studies, human geography, queer theory and aging studies converge in the analysis of the body, and corporeality as transversal axes, where time, space, sexuality, and aging are concatenated, resulting in the configuration of gerontospaces. The methodology is based on the Life Span Paradigm, which focuses on the life trajectory of the subjects and different spatiotemporal scales where each stage of their life makes sense. The most important findings point to the fact that the countersexual body in old age becomes politicized to deterritorialize itself from the heteropatriarchal and ageist system. Secondly, countersexualities display the multiple possibilities of exercising pleasure, and going beyond the genitalization of the body. Thirdly, gerontic countersexualities continue to subvert the hegemonic regime from more everyday places, such as the home or the neighborhood. And finally, countersexual aging does not return to the closet. They may not be fully in the focus of LGBTIQ+ ephebocentric and adultcentric culture, but their new ways of inhabiting the world broaden the horizons of evolving sociability across the life course.