El presente estudio busca profundizar en el proceso de construcción de significados sobre infancia, desde la experiencia de niños y niñas descendientes de familias con orígenes migratorios provenientes de la mixteca oaxaqueña hacia Tijuana. El objetivo es conocer cómo las nuevas generaciones de mixtecos socializados en el espacio transterritorial de la colonia Obrera tercera sección se encuentran resignificando, negociando o recreando sus repertorios culturales en la intersección de las categorías generación, género y etnicidad. A través de una metodología participativa, entrevistas semiestructuradas y observación participante, se presentan los testimonios para dar cuenta de cómo las diferentes dimensiones mencionadas marcan la experiencia de los niños y niñas, pero también como estos ponen en juego estrategias para continuar identificándose como mixtecos en el espacio transterritorial. Se concluye que la migración ha sido un proceso que reconfigura las identidades étnicas de estos niños los cuales combinan elementos de tipo moderno con lo tradicional. De esta manera la lengua continúa siendo un marcador de identidad, ya no en un sentido de hablantes pero sí en sus capacidades para entenderla, elemento que distingue a los niños y niñas mixtecos. Así mismo la socialización de estos niños sigue mostrando elementos contradictorios como las formas de participación no explícitas propias de las culturas indígenas frente a las formas discursivas propias de la sociedad moderna representadas principalmente por la escuela.
The present study seeks to deepen the process of construction of meanings about childhood, from the experience of descendant children of families with migrant origins from the Oaxacan mixteca to Tijuana. The aim is to find out how new generations of Mixtec socialized in the transterritorial space Obrera third section are resignifying, negotiating or recreating their cultural repertoires at the intersection of categories generation, gender and ethnicity. Through a participatory methodology, semi-structured interviews and participant observation, the testimonies are presented to account for how the different mentioned dimensions marked the experience of children, but also as these come into play strategies to continue identifying themselves as Mixtec transterritorial space. It is concluded that migration has been a process that reconfigures the ethnic identities of these children which combine modern elements with traditional. In this way the language continues to be a marker of identity, as not in a sense of speakers but in its capacity to understand it, element that distinguishes Mixtec boys and girls. Likewise the socialization of these children still shows contradictory elements as the non-explicit forms of participation of indigenous cultures to discursive forms of modern society represented mainly by the school.