Este trabajo aborda cómo resuelven sus problemas de salud migrantes centroamericanos indocumentados que transitan por México. Se enfoca especialmente en comprender y visibilizar la importancia de la religiosidad en este proceso. Para lograr este propósito el análisis se basó principalmente en entrevistas semiestructuradas realizadas a migrantes centroamericanos indocumentados en tránsito, encargados de Casas de Migrantes y especialistas de la salud que atienden a esta población. También se recabó información a través de observación participante. Este trabajo se hizo entre febrero de 2015 y febrero de 2016 en las ciudades de Puebla, Puebla y Apizaco, Tlaxcala, puntos intermedios del trayecto migratorio por México hacia Estados Unidos. Se siguieron preceptos analíticos-conceptuales de la antropología médica al separar los modelos de atención a la salud en cuatro: autoatención, alopatía, popular y basado en la religiosidad. Se encontró que la religiosidad, como interpretación y apropiación personal de los preceptos religiosos, es una constante que les da a los migrantes indocumentados seguridad y certidumbre ante los problemas de salud y ante las grandes adversidades por las que atraviesan en el camino. Recurren a ella de forma complementaria incluso cuando tienen acceso a otras formas de curación, y la utilizan aún más de forma instrumental ante padecimientos emocionales y físicos cuando no pueden acceder a otras formas de curación o la curación que se les brindó a través de otro modelo, por ejemplo, el alópata, no les satisfizo.
This work explores how undocumented Central America migrants who transit through Mexico address their health issues. More specifically, it focuses on the role of religiosity in this process. The analysis was based on semi-structured interviews of Central America migrants in transit, personnel of migrant shelters and health professionals as well as participant observation in migrant shelters.
Fieldwork was carried out between February 2015 and February 2016 in the cities of Puebla and Apizaco, located in the states of Puebla and Tlaxcala, intermediate points in the migratory route between Mexico’s southern and northern borders. The study employed analytical and conceptual frameworks from Medical Anthropology to identify four models of health care: self-medication, allopathic, folk medicine and religiosity based remedies. It was found that religiosity, as an interpretation and personal appropriation of religious precepts, is a constant that offers security and certainty in the face of adversity during the migratory journey. Migrants invoke religiosity even when they resort to other models of health care. They turn especially to religiosity to address emotional suffering and to resolve physical issues when other medical services are not available or when the remedy was not completely satisfactory.