Durante los últimos años el acelerado ritmo de urbanización en Tijuana ha exigido a los gobiernos municipales hacer frente a una creciente demanda de servicios públicos. Por su parte la concentración de actividades económicas en la manufactura y los servicios incide en una creciente demanda de medios de transporte efectivos para la movilidad de las personas. Por más de una década la ciudad de Tijuana ha intentado sin éxito la implementación de un sistema de transporte masivo moderno que contribuya a reducir la creciente tasa de motorización, así como los impactos negativos que la baja calidad del servicio de transporte público y una orientación hacia el uso del automóvil ejercen sobre la economía, la sociedad y la calidad ambiental. Mientras que las condiciones políticas, los intereses de actores privados y públicos pudieran ser las posibles causas para el freno de proyectos anteriores que pretendieron modernizar el transporte público, el llamado Sistema Integrado de Transporte de Tijuana (SITT) basado en el modelo BRT busca crear el primer corredor para autobuses articulados. Aun así, nuevos retos parecen emerger para que el sistema de transporte por implementar, además de lograr su propósito económico y ambiental, resulte socialmente relevante. Para explorar lo anterior, este trabajo expone el proceso mediante el cual se han diseñado e implementado las medidas de política en torno al sistema de transporte de Tijuana, seguido de esto, propone un análisis basado en el enfoque de la movilidad sustentable con el propósito definir las medidas de política y descubrir oportunidades para la consolidación de un sistema de transporte orientado a la movilidad sustentable.
In recent years, the rapid pace of urbanization in Tijuana has forced the municipal government to face its population’s growing demand for public services. In particular, the importance of manufacturing and services as leading economic drivers for the city has resulted in a growing demand for effective modes of transport. For more than a decade, the city of Tijuana has unsuccessfully tried to implement a modern massive transport system to reduce the increasing rate of motorization and the economic, societal and environmental detriments that such a car-dependent and low-quality transit system imposes on the city; political conditions and the varying interests of stakeholders and governing bodies that have led these previous transport projects could represent possible causes for the stagnation in the modernization process, the Sistema Integrado de Transporte de Tijuana (SITT), based on the Bus Rapid Transit (BRT) model, is intended to respond directly to the disarticulated public transport system by creating the first corridor for articulated buses. Nevertheless, new challenges seem to emerge in order to efficiently consolidate a system that will not only be economically and environmentally viable, but also socially relevant. Therefore, this work gives an overview of how political measures are implemented in Tijuana’s transport system, and secondly it proposes an analysis based on the approach of sustainable mobility to define policy measures and to highlight those areas that require particular focus in order to consolidate a transport system oriented towards sustainable mobility.